DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS OBSERVADORES ELECTORALES.
DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS OBSERVADORES
ELECTORALES.
Aspectos básicos
Los observadores electorales tienen tanto derechos como
responsabilidades respecto a la administración del proceso electoral, los
participantes políticos, y el público. Los derechos de los observadores pueden
derivarse de la ley del país en cuestión o de una negociación con el gobierno o
la autoridad electoral competente. Los derechos deben ser convenidos claramente
y comprendidos por todos los participantes antes de iniciar el programa de
observación.
Un proceso electoral totalmente trasparente y verificable debe estar abierto no sólo al escrutinio de los participantes políticos en él, sino también de los grupos de interés involucrados en los temas de gobernabilidad. Los siguientes apartados se concentrarán en los derechos y responsabilidades, referidos a los observadores electorales locales o internacionales. (para un examen de los derechos y responsabilidades de los representantes de los partidos y candidatos.
Derecho a obtener información
Una observación significativa depende del acceso total a la información.
Si no está sancionado específicamente por la ley, debe negociarse el acceso a
toda la documentación relevante, incluyendo:
§ Legislación,
reglas, regulaciones y documentación procedimental.
§ Listas del
registro electoral.
§ Registros
sobre la ubicación de las mesas de votación y los oficiales respectivos.
§ Papeletas de
votación, listas de las papeletas utilizadas, resultados del conteo de votos.
§ Disposiciones
para determinar la elegibilidad de los votantes.
§ Determinaciones
e instrucciones que establece la autoridad electoral u otras instancias
relevantes (por ejemplo, medidas para regular a los medios de comunicación o
sobre seguridad).
§ Instrucciones
para los oficiales de votación y otro personal electoral.
§ Registros de
quejas e impugnaciones.
También debe negociarse el acceso de los observadores a todas las actividades
relevantes del proceso electoral, por ejemplo:
§ Reuniones y
operaciones de las autoridades electorales
§ Sitios de
votación y centros de conteo durante su operación
§ Centros de
cómputo y otros centros de procesamiento de datos
§ Autoridades
encargadas de resolver las impugnaciones electorales
§ Capacitación
del personal
También es muy importante la libertad para hacer contactos personales
con los administradores electorales, miembros de los partidos políticos,
votantes y público en general. Esos contactos les permiten a los observadores
examinar el efecto y percepciones de los participantes políticos y el público
sobre las elecciones, y no solamente los procesos en sí.
Las solicitudes de información de los observadores pueden resultar una
forma efectiva de abrir un sistema burocrático cerrado, particularmente donde
los observadores están respaldados por organismos o gobiernos internacionales.
Un rechazo infundado a proveerles información relevante sobre las elecciones o
la intimidación por parte de quienes se las suministran, pueden ser tomadas
como evidencias a priori de un posible sistema de manipulación y, por lo tanto,
deben ser objeto de reporte y queja inmediata.
Responsabilidades en la recopilación de información
En el ejercicio del derecho a recopilar información, los observadores
deben también asumir las responsabilidades de su comportamiento. Algunas son de
carácter general, como conducirse con profesionalismo y cortesía y estar
consciente no sólo de las sensibilidades culturales y ambientales, sino de las
capacidades operativas necesarias para obtener la información requerida. Los
observadores independientes deben actuar de forma imparcial en todo momento,
durante sus actividades de recolección y evaluación de la información, así como
en sus actividades de consulta y coordinación con las autoridades electorales,
partidos políticos y funcionarios gubernamentales. Comprometer su independencia
devaluaría los resultados de sus trabajos. La independencia también se vería
comprometida si los observadores intervienen en el proceso electoral,
transgreden las leyes, normas o códigos electorales, o asumen una función de
toma de decisión e indicaciones en alguna actividad electoral.
Derecho a la libertad de movimiento y seguridad personal
Los observadores tienen derecho
a su seguridad personal. La observación de elecciones transicionales
generalmente ocurre en un ambiente volátil. En tal situación, el país anfitrión
y las fuerzas internacionales de seguridad presentes tienen la obligación de
proporcionar seguridad a la libertad de movimientos que requieran los
observadores para realizar sus funciones. Preferentemente, los programas de
observación deberían ser ampliamente publicados y muy visibles, sin embargo,
esto último también podría verse obstaculizado por consideraciones
operacionales de seguridad.
Responsabilidades de seguridad
Los observadores deben colaborar con su propia seguridad no realizando
acciones de provocación, interfiriendo en las operaciones de seguridad de la
elección, o poniendo irresponsablemente en peligro su seguridad o la de otros.
Los observadores también tienen
la responsabilidad de asegurarse que cuentan con una acreditación válida para
realizar sus tareas. Es preferible que la acreditación permita el acceso a
todos los sitios relevantes para la observación, en lugar de permitir que las
autoridades locales interfieran en los planes y calendarios de los observadores
restringiendo su acreditación a un solo sitio o localidad.
Derecho a difundir información y resultados
Con la observación se pretende producir un flujo de información más
abierto, mejorado, acerca del funcionamiento y calidad del proceso electoral,
que eventualmente sirva para corregir cualquier irregularidad e introducir
mejoras a futuro. Poner esta información a disposición de los medios de
comunicación, los actores políticos, los funcionarios electorales y el público
general, mejora su impacto. Puede ser necesario, sin embargo, buscar las
garantías que permitan difundir localmente la información y reportes de la
observación.
Responsabilidades en la difusión de información
Cuando distribuyen información o resultados, los observadores tienen la
responsabilidad de asegurar que sea confiable, verificable y presentada de
manera clara e imparcial. El ambiente de una elección puede ser volátil, con
actores políticos listos para cuestionar cualquier tipo de error, irregularidad
o sesgo. Es importante ser cuidadosos en la transmisión de información a los
medios de comunicación y a los actores políticos ya que puede ser manipulada
para apoyar agendas particulares.
Es recomendable que el manejo de las relaciones con los medios de
comunicación quede reservado sólo a los miembros designados y más
experimentados del equipo de observadores. Los observadores deberán ser
cautelosos con la divulgación de la información y evitar hacerlo prematuramente
o de tal forma que pueda originar actitudes aprehensivas o dañar a la propia
fuente. Se debe evitar plantear los reportes en términos negativos. Evaluar
positivamente los procedimientos que han sido organizados o conducidos de forma
adecuada es tan importante como la identificación de sus problemas. Su
reconocimiento puede proporcionar estímulos para mejoras posteriores.
Las estrategias de difusión informativa deben incluir rigurosos
mecanismos para revisar el contenido de los hechos registrados por los
observadores, de los análisis de sus resultados y del tono en el cual se
expresan.
Intervención en el proceso electoral
Es posible que, en algunos casos, los observadores electorales tengan
que asumir un papel más activo, aunque siempre existe el riesgo de que puedan
comprometer o perder su independencia, por lo que ese papel debe ser ejercido
con el mayor cuidado. Existen dos áreas donde las exigencias prácticas podrían
requerir la intervención de los observadores:
La primera es la relacionada con las quejas sobre las irregularidades
electorales. Lo más común es que la ley electoral sólo permita que las
impugnaciones formales contra acciones electorales sean interpuestas por
quienes tienen un interés directo en los resultados de la elección, como los
oficiales electorales, los contendientes políticos o los electores. En algunas
jurisdicciones, la ley electoral o los acuerdos negociados con el gobierno
podrían permitir que también los organismos independientes pudieran presentar
impugnaciones. Podría ser necesario que los observadores presentaran sus quejas
o impugnaciones formales ante los tribunales o instancias administrativas
superiores de apelación, si las irregularidades no fueran rectificadas o
subsanadas después de haber sido reportadas al organismo electoral o publicadas
(o cuando, quizá por acuerdo de todos los participantes políticos, las
prácticas irregulares no hubieren sido impugnadas), en todo caso, esas acciones
sólo deben tomarse después de una cuidadosa evaluación.
La segunda, y más común, es que los observadores se encuentren en una
situación en que su asistencia en operativos electorales sea requerida por los
propios administradores electorales, o se vuelva obvio para los observadores
que los oficiales electorales no están en condiciones de instrumentar alguna de
las acciones requeridas. La presión para que los observadores se
involucren en tareas operativas puede ser muy intensa cuando se trata de
acciones de bajo perfil puedan ayudar a prevenir fallas en el proceso-por
ejemplo, transportación de material electoral, capacitación, o instalación de
mesas de votación o centros de conteo de votos.
Una intervención prudente de común acuerdo con el oficial electoral a
cargo, o el aviso inmediato al coordinador del grupo de observación o a una
autoridad electoral superior puede ayudar a rectificar rápidamente la
situación. Sin embargo, los observadores no pueden ni deben contravenir u
objetar instrucciones oficiales o intentar dirigir directamente actividades
electorales. Cualquier error en la interpretación de los procedimientos
requeridos por parte de los observadores puede tener serias consecuencias. Las
implicaciones de brindar asistencia efectiva a los oficiales electorales deben
ser evaluadas muy cuidadosamente, ya que se puede comprometer la independencia
de la observación.
Código de conducta
Las responsabilidades éticas y profesionales básicas de los observadores
independientes deben ser sintetizadas en un código de conducta, similar al de
los administradores electorales y los participantes políticos. Algunos de los
aspectos más importantes que se deben incluir en el código de conducta son:
§ Los
observadores deben actuar de forma estrictamente neutral, de acuerdo con la
legislación y regulaciones electorales del país observado.
§ Los
observadores no deben actuar de una manera que perjudique al sistema electoral.
§ Cualquier
relación que se genere entre los observadores y los participantes de la
elección que implique un conflicto de intereses debe ser inmediatamente
resuelto de manera abierta.
§ Los
observadores deben hacer preguntas y recopilar información de forma abierta,
profesional y respetuosa.
§ Los
observadores no deben obstruir o contrariar las decisiones de los oficiales
electorales.
§ Los
observadores no deben violentar o interferir con el proceso electoral.
§ En sus
reportes, los observadores deben de sopesar tanto las acciones positivas como
las irregularidades, y distinguir entre errores honestos e intentos de
manipulación --- las irregularidades identificadas deben de reportarse a la
autoridad electoral mediante los mecanismos apropiados.
§ Los
resultados deben estar basados en evidencias empíricas verificables que hayan
sido evaluadas de acuerdo a parámetros acordados de manera abierta y racional.
§ Los
observadores se deben adherir a las reglas establecidas por sus organizaciones
respecto a la relación con los medios de comunicación, sus requerimientos de
reporte y la estrategia de difusión informativa.
§ La
información divulgada debe ser precisa, sustentable, y no sólo basada en
circunstancias aisladas - las conclusiones no deben ser reveladas
prematuramente.
§ Los
observadores deben estar atentos a su seguridad personal en todo momento y
evitar poner en peligro la seguridad de terceros.
El código debe ser un documento
práctico y útil y no sólo un ejemplar de muestra. Las violaciones al código
deben ser detectadas y atendidas rápidamente por el jefe de la misión de
observación (para una base a partir de la cual construir códigos de conducta
para situaciones específicas.

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